MADRE DE DÍA: MI EXPERIENCIA, por Patricia Granados Cortina
Es una profesión regulada y subvencionada
a nivel estatal, en muchos países del norte de Europa. En Reino Unido están
censadas como tales unas 80000 Madres de día. En España existen experiencias en
muchas comunidades, estando reguladas sólo en Navarra a través de una ley
foral.
Desde el reconocimiento actual de la
necesidad de los niños en su etapa de más tierna ( de cero a tres años) de la
atención materna , cercana y cálida y tras la incorporación de la mujer a una
vida laboral, donde no se tiene en cuenta este hecho, se ha buscado una
alternativa a la institucionalización de los pequeños.
Una Madre de Día, es una educadora que
ofrece un hogar (el suyo propio debidamente acondicionado), un ritmo adaptado
al niño y una calidez y cercanía en la relación que permite la creación de un
vínculo muy estrecho entre ambos.
EL período de adaptación se puede llegar
a realizar en hasta dos semanas. En él participa la familia que permanece
dentro de la casa hasta que el niño o la niña ya muestra síntomas de poder
quedarse de manera natural y relajada. Esto no implica que no habrá lágrimas…
pero si las hay serán acompañadas con un respeto y una escucha que reforzará el
vínculo aún más al ser permitida su expresión.
La comunicación con la familia es
continua y bidireccional. De tal manera que la educadora siempre está al
corriente de las situaciones vividas por el pequeño (sueño, enfermedad, estado
de ánimo…) y la familia está al corriente de las situaciones vividas en el día
a día cuando se separa de ella.
Se trabaja con un grupo reducido. Un
máximo de 3 ó 4 niños o niñas, dependiendo de sus edades y de las
características de la vivienda. Esto nos permite una atención mucho más
personalizada, pudiendo ofrecer individualmente las atenciones que requiere
cada uno dependiendo de las costumbres en sus casas, su estado emocional, etc. Por
ejemplo, no se duerme igual un niño acostumbrado a hacerlo tomando el pecho que
otro que lleva tiempo durmiendo sólo en su cunita.
Tras haber trabajado en espacios públicos
y privados he podido comprobar que el trabajo de las educadoras se ve muy
limitado debido principalmente a las ratios descompensadas (exceso de número de
niños por adulto), a los tiempos (al ser tantos han de ir todos al mismo), y
según en qué centros (normalmente privados) el seguir a las editoriales los
imbuye demasiado pronto en el mundo de las fichas. Y quiero recalcar que todo
ésto no impide que haya muy buenas profesionales trabajando en estas duras
condiciones, dando el 200% para apoyar a los niños en su día a día.
Sin embargo, quise probar la experiencia
como Madre de Día y el curso pasado me lancé a ello. La experiencia fue no sólo
enriquecedora, sino que me produjo una gran satisfacción personal pero me
obligó a replantearme muy mucho mi modus operandi y el trabajo personal a nivel
interno fue duro.
Aunque bebí de fuentes como Emmi Pikler,
Rebeca y Mauricio Wild, La educación creadora a través de Miguel de Castro y
Vega, Inés Gámez de la As. De
Madres de Día Waldorf y un sinfín de bibliografía:
Carlos González, Alice Miller, Michel Odent, Laura Gutman, Aletha Solter ,Yolanda
González… y tenía las ideas claras, la práctica me llevó a situaciones que te
dejan fuera de las teorías.
Las realidades planteadas en cada
instante por los pequeños con los que trabajé y conviví, me mostraron que entre
la teoría y la práctica hay un mundo. Entre medias están tus automatismos y
reacciones. Todo ello ha de ser tenido en cuenta para que tu acción sea la que
tú quieres y no la pura reacción de lo “aprehendido celularmente “ cuando eras
pequeña.
Sin embargo, cuando cambias el ritmo,
escuchas y sientes las necesidades y los intereses de los pequeños, porque tu
organización, la ratio y el tiempo te lo permiten… todo cambia. Y llega un
momento en el que vives un fluir y un disfrute desconocido. Y te muestran ellos
mismos, aspectos de la vida que antes eras incapaz de percibir. Pues no dejan
de ser maestros y a la vez espejos donde mirarnos.
Aprovecho para agradecer a estas familias
el haber podido vivir esta experiencia al confiarme sus más grandes tesoros:
sus hijos. Y todas sus aportaciones durante tantas reuniones y momentos en los
que también aprendí de ellos (cada familia es un mundo diferente y siempre
aporta algo nuevo).
Animo a quien sienta una necesidad de
hacer las cosas “de otra manera” a probar esta experiencia. Y animo a las
familias a comprobar por ellas mismas todo aquello que les resuene, sin creerse
nada porque sí. Pues cada una sabe qué es lo mejor para ella y cada una vive
condiciones y situaciones diferentes.
Para quienes quieran contactar conmigo
aquí tenéis mi dirección de correo. Estaré encantada de ayudaros en lo que esté
en mi mano. patgc.555@gmail.com
Os dejo unos links para quienes quieran
abrir puertas y mirar.
Madres
de día
Emmy
Pikler y el Instittuto Loczy:
Diraya:
Talleres de expresión y educación creadora
- http://www.dirayaexpresion.es/: En el apartado documentos, hay escritos y vídeos
que merecen la pena ser vistos. La coherencia es abrumadora y se acompaña
de buen sentido del humor.
El
Pesta :Rebeca y Mauricio Wild
(Patricia
Granados Cortina)